MAGDA FRANK.


ESCRITÓRIOS

NACIMIENTO


1914

 

    …..Nací una mañana de domingo. El viento sacudió mi ventana silbando su tragedia de tiempos remotos….. 
Magda Fisher con sus padres.
Magda Fisher. con sus padres

BELA


1925 

 

Yo tenia once años, mi hermano Bela cinco. Yo había recibido un bello vestido blanco, él un pequeño traje azul marino. Yo me probé‚ mi vestido, pero él no quería ponerse el suyo. Lo miro tristemente y pregunto:  ̈ ¿Cuando seré niña para ponerme un vestido tan lindo como el tuyo? Pobre niño. Tu sabes que la moda cambio. En el presente, si los nazis no le hubieran asesinado, podrías ponerte pantalones de todos los colores y camisas floridas. Magda con sus hermans Bela y Esteban Fisher

Escribe Magda Frank sobre su “jardín suspendido”, en Cluj 


1926

  

Yo tenia once años, mi hermano Bela cinco. Yo había recibido un bello vestido blanco, él un pequeño traje azul marino. Yo me probé‚ mi vestido, pero él no quería ponerse el suyo. Lo miro tristemente y pregunto:  ̈ ¿Cuando seré niña para ponerme un vestido tan lindo como el tuyo? Pobre niño. Tu sabes que la moda cambio. En el presente, si los nazis no le hubieran asesinado, podrías ponerte pantalones de todos los colores y camisas floridas. La puerta se abre sin ruido. Katy, la mucama, me mira sorprendida: ¿ya se levantó?  ̈ ¿Por que‚ no espero hasta que yo encendiera el fuego?  Toda la noche ha nevado, el frío es muy crudo. Vaya nuevamente a la cama que el frío tiene dientes! Yo le traer‚ el desayuno, es muy temprano para ir a la escuela. Inmediatamente que sale de la habitación, presurosa tomo mi abrigo y salgo hacia la escuela. Las luces de la madrugada hacen brillar la nieve que forma color azulado y que retiene el sonido de mis pasos. Parece un mundo irreal pues la nieve blanca palpita al compás de la tierra.  Con pasos rápidos voy hacia la escuela y me detengo ante el paredón de la misma. Ahí esta. Trato de buscar algún agujero para poder mirar. Apoyo mi nariz sobre la madera para ver mejor. Veo un largo terreno que asciende hacia la colina. ¡ Si, si, ahí esta mi jardín suspendido! Todo cubierto de nieve. Cerca de allí hay una carroza de color púrpura con faroles de color dorado a ambos lados, también cubierta de nieve. A lo lejos, puedo divisar un castillo sobre la colina, pero no se puede ver mucho m s por aquel pequeño orificio. En la cima también hay una casa pequeña con puertas de roble y ventanas extrañamente floridas, pero tampoco se puede ver mucho m s porque todo estaba. Poco tiempo después la primavera llega con una lluvia cálida, arrastrando la última nieve desde la cima de la ladera. Nunca me había parecido tan largo un invierno hasta ‚se que había cubierto de blanco todo mi jardín suspendido. En mi memoria  podía recorrerlo en todos sus detalles cuando estaba esplendorosamente florido, con sus flores amarillas, azules y en el medio una fuente de mármol rodeada de rosas violetas.  Un día llega también el sol. Decido detenerme ante el paredón de la misma escuela y mi corazón palpita muy fuerte, pues veo a través del mismo agujero algo horrible. El largo del terreno está cubierto de toneles y en el lugar de la carroza un viejo camión sin ruedas que en su interior está lleno de basura.  Pero mi jardín suspendido existe. Pertenece a un castillo sobre la colina que se puede ver a través del pequeño agujero de un paredón. Esa mañana no voy a la escuela, salgo de la ciudad y subo hacia dicha colina. Camino durante mucho tiempo y la tristeza retiene mis pasos. En el camino encuentro dos terrenos y una cabaña cubierta con paja. Entre por la apertura donde antes debía estar la puerta y encuentro una muñeca con un solo brazo. Tomó su pequeña mano con la mía y comenzamos a bajar la colina. Del cielo cae una lluvia muy fina y de mis ojos lágrimas gruesa.  Ya está atardeciendo cuando puedo llegar a mi hogar, Katy me abre la puerta y me pregunta muy asustada:  ̈ ¿Dónde he estado? Yo, en lugar de contestar, pregunto:  ̈ ¿Dónde están mis padres? Ella me contesta que todo el mundo estaba buscándome.  Entro en mi cuarto y me tiró sobre la cama, Katy me saca la ropa mojada y me cubre con una manta. Comprendo, por primera vez, que mi mundo está en mi fantasía y no en lo que veo a mi alrededor.    Magda en su infancia . Archico Casa Museo Magda Frank

GUERRA


1943  

 

El hombre es el ser mas inteligente pero el mas cruel de la creación. No se puede saber por qué, pero han recibido la orden de destruir para mantener el equilibrio sobre la tierra, para que no aumente la población, que la naturaleza ya no podría sostener, pero, ¿Qué es lo que nos obliga a esto? ¿Quién da la orden a la humanidad? Nuestras reflexiones, son interrumpidas por el sonido de un avión de bombardeo. Acuéstese entre los árboles, me grita y me saca del camino. Es la primera vez que oigo explotar una bomba cerca de mí. Cuando vuelvo en mi, oigo su voz inquieta, que me repite: ¿se lastimo?, mientras sacan las ramas que habían caído sobre mi. Después de cada tragedia, pasa un tiempo corto de paz y un deseo de amistad surge entre los que sobreviven Magda Frank en Budapest-Hungría
Magda Frank en Budapest-Hungría
Magda Frank, Budapest, inicio II guerra mundial.

ARGENTINA 


1950


EN BUENOS AIRES 
El único miembro de mi familia que sobrevivió a la terrible masacre de los nazis alemanes, había emigrado a la Argentina. En 1950, fui a reunirme con él en Buenos Aires. No me fueron ahorrados las privaciones ni los sufrimientos de la emigración. En el corto periodo de la post-guerra, yo creía en un futuro mejor, pero también me fue arrebatando por la dura realidad. Los horrores de la guerra, y la suerte trágica de mi familia se despertaron en mí. Numerosos dibujos y algunas esculturas encierran mis sollozos. Ellos preguntan, con la cabeza mirando el cielo: “¿Por qué es necesario sufrir tanto?”. 
Si, estas esculturas no existen para inspirar en el espectador un gesto de ternura. Ellas deben acusar, sacudir la conciencia humana, frenar el deseo de la destrucción que es el sentimiento más fuerte en algunas personas. Después de permanecer tres años en la Argentina, volví a París. Ya no tenía dudas. Soy y seré siempre escultora. No hay obstáculo que me pueda cerrar el camino. Pero es necesario que continúe estudiando y buscando. Para encontrar una expresión original que sería mía propia, volví a los orígenes de las artes, a la 
prehistoria. Encontré que lo más próximo a mi carácter es el austero arte monumental de las civilizaciones precolombinas. En el Museo del Hombre de París, encontré lo que en vano busque en Buenos Aires. Fue allí, en su rica biblioteca, donde comencé a estudiar la arqueología de América Latina. Leí todo lo que tiene relación con su cultura, para poder aproximarme al espíritu de sus obras. Su filosofía que parece cruel, esta mucho más cerca de nuestro mundo, de las cámaras de gas y de los campos de concentración, que el pensamiento humanista europeo. Estas palabras quedaron grabadas en mi:”la tierra da vida a todo y absorbe todo. Los que hoy existen, no pueden esperar existir mañana”. En esta época yo habitaba en al Ciudad Universitaria de París. Era consciente de que no tenía tiempo que perder. Trabajaba el día entero, a menudo durante la noche. Para tener con que pagar los ticket del restaurante, ayudaba un poco en la biblioteca. Todo lo que se podía adquirir con dinero comenzaba a perder valor a mis ojos. Sonriente y segura de mí, yo avanzaba hacia mi meta: quería ser escultora, una de las mejores. Sabía que la escultura me exigía todo. El arte da un sentido a la vida. Es necesario aprender a hacer sacrificios por él. 

ALMOHADA


1950

 

El 23 de marzo escribe:
Almohada, mi pequeña almohada. Tú me acompañas desde mi juventud. De países a países, te he llevado conmigo. Tú sola haz permanecido fiel a mi lado. Haz sido quien absorbió las gotas cálidas de mis lagrimas. Tú sola conoces la verdad de mi vida. Si alguna vez hablaras ¿Qué dirías? Me retarías, me consolarías? En el fondo esta bien que no me hables. Esta mañana, también tú estabas toda mojada. Es de la tristeza de mi alma. No te enojes por ello. Recuerdas cuantas veces rogaba a la muerte para que me libere de esta vida sin esperanza. Y después quise vivir. Yo deseo vivir. Comprendes esto.
Magda Frank , Grenoble 1967

SINFONÍA


1953

 
 
 
El 5 de abril, escribe:
Freude, Freude… Canta el coro de la novena sinfonía y sacude mi corazón lleno de tristeza; dos gotas calientes bajan sobre mis mejillas. Sonrió.
…….Acuérdate corazón tonto, hace diez años, en una noche mi esposo me entrego una entrada para el concierto. Tocaban la Novena Sinfonía, fui sola y llore durante todo el concierto, porque sabia, que cuando volviera a mi casa no encontraría mas a mi esposo, se habría ido para siempre.
Cuantas veces te engañaste. Cuantas veces pensaste que amabas y cuantas veces prometieron amarte. ¿Qué quedo? Algunas cartas, dibujos y mucha desesperación. Te pido corazón que no me tortures más. Renuncio a la felicidad.
Magda Frank

TRAGEDIA


1957

 

El hombre grande

 

Cada vida es una tragedia. La mía tan profunda, que los hombres no pueden mirar ni su sombra. Mi escultura  El Hombre Grande refleja mi alma. Cada parte, como el conjunto, expresa una desesperación infinita. Nadie lo quiere, el acusa, sacude al espectador: Mirando al cielo pregunta a Dios  por qué tenemos que sufrir tanto.
Y…Quien pregunta todavía espera….
https://museomagdafrank.com/

 SERENIDAD 


 

Cuando en 1954, expuse por primera vez en el Salón de la Joven Escultura de París, constaté que mi escultura, de una composición geométrica y serena, era la única en medio de las otras esculturas violentas, gesticulantes, como si fuera mi propia persona quien estaba de pie rodeada de una multitud turbulenta.
Mujer con hijo
Mujer Reclinada
Mujer de pie.
Mujer sentada

PRECOLOMBINO


 
El arte precolombino está muy cerca del arte abstracto y surrealista contemporáneo, porque son creaciones puras, que surgieron de la fantasía humana y no de la imitación de los objetos existentes en el mundo exterior, como el arte clásico europeo; una causa más para que nos acerquemos al arte de esta tierra.

ÁRBOLES


 
 
Hace mucho tiempo, muchísimo tiempo, cuando el paraíso estaba en la tierra, y los hombres vivían en otros planetas, los árboles caminaban como tú y yo.
Eran los hijos queridos del sol y de la tierra. Por la mañana, después de elevar sus sonrisas hacia el sol, bajaban en largas filas hacia la rivera. Los pájaros de todos los colores los acompañaban en su camino cantando el ritmo de la tierra. Cuando se escondía el sol, los árboles se dispersaban sobre la planicie, hospedando a los pájaros para hacer sus sueños livianos. Un día de primavera, cuando se abrían las flores, se reunieron en el campo inmenso y aprovechando una brisa que pasaba dieron un pequeño salto, alejándose de la tierra. La tierra aceptó el juego y los depositó sobre una nube, en la que ellos se balancearon, como los ángeles en nuestros sueños. Pero entonces llego de lejos el viento glaciar, enemigo del sol y de la tierra. Sin dudar los hizo penar con sus dientes feroces, y rayos de fuego hicieron un trabajo consciente aullando con todas sus fuerzas, rompiendo sus ramas y flores. Los troncos inertes cayeron sobre la tierra, que abrió su pecho para guardar en él sus pequeños desechos. El sol escondió su cara para que no se vieran sus lágrimas. Los pájaros bajaron sus cabezas en el polvo, sus quejas desesperantes, resonaban en el mundo desierto, levantando su duelo. El sol, conmovido de tanta tristeza, fue con su calor eterno a acariciar la tierra, y los árboles renacieron, de su madre, que nunca más los dejo alejarse de ella.
Magda Frank en su infancia

ÁRBOLES


 
 
Hace mucho tiempo, muchísimo tiempo, cuando el paraíso estaba en la tierra, y los hombres vivían en otros planetas, los árboles caminaban como tú y yo.
Eran los hijos queridos del sol y de la tierra. Por la mañana, después de elevar sus sonrisas hacia el sol, bajaban en largas filas hacia la rivera. Los pájaros de todos los colores los acompañaban en su camino cantando el ritmo de la tierra. Cuando se escondía el sol, los árboles se dispersaban sobre la planicie, hospedando a los pájaros para hacer sus sueños livianos. Un día de primavera, cuando se abrían las flores, se reunieron en el campo inmenso y aprovechando una brisa que pasaba dieron un pequeño salto, alejándose de la tierra. La tierra aceptó el juego y los depositó sobre una nube, en la que ellos se balancearon, como los ángeles en nuestros sueños. Pero entonces llego de lejos el viento glaciar, enemigo del sol y de la tierra. Sin dudar los hizo penar con sus dientes feroces, y rayos de fuego hicieron un trabajo consciente aullando con todas sus fuerzas, rompiendo sus ramas y flores. Los troncos inertes cayeron sobre la tierra, que abrió su pecho para guardar en él sus pequeños desechos. El sol escondió su cara para que no se vieran sus lágrimas. Los pájaros bajaron sus cabezas en el polvo, sus quejas desesperantes, resonaban en el mundo desierto, levantando su duelo. El sol, conmovido de tanta tristeza, fue con su calor eterno a acariciar la tierra, y los árboles renacieron, de su madre, que nunca más los dejo alejarse de ella.
Magda Frank en su infancia

TORMENTO


1957


Escribe el 26 de octubre de 1957
A quienes tanto extrañé. Por quienes tantas lágrimas derramé. Ahora los envidio. Ellos ya no sufren y yo me atormento.
Cuándo lucho por un momento de tranquilidad y ellos ya tienen la paz eterna. Mi corazón pesa, caen lágrimas que lo alivian un poco.
Los que han muerto ya no tienen llantos, no les atormenta nada. No sienten la soledad, se unieron finalmente con la naturaleza. Ya no los engaña la esperanza y no los abate la desesperanza. Me consuelo: estaré un día con ellos en la eterna paz.
Familia Fisher- Budaest-Hungría
Familia Fisher.
Austwhit . Papel, tinta circa 1945 .Magda Frank.

DESIERTO


 

 

¿Suerte, rostro sonriente, por qué no me miras una vez? A tantos miserables levantas, pero a mi no me ayudas.

No me atrevo a soñar, no tengo expectativas. Temblando estoy ante el día, que solo trae sufrimiento.

Desesperada, busco una mano, que toma la mía, que me de coraje para vivir. Pero… pareciera que ya es tarde. Ando por un camino desierto.

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MONTAÑA


1958

 
Escribe en la Falda, el 17 de julio:
En la cumbre de la montaña comprendo el sentido de la vida: es la vida misma. Mi corazón está lleno de alegría. Junto mis manos para agradecer. El sol me acaricia bondadosamente. Levanto mis ojos hacia el cielo. Él es enorme, impenetrable. Miro a un árbol, qué obra maravillosa. Me arrodillo l lado de la única flor amarilla que veo abierta en esta mañana de invierno. Está sola ella también entre las montañas altas. Todo lo que existe es parte de su gran misterio. Tenemos que embellecer el mundo, como la flor y la mariposa. Alegremos el regalo divino que es la vida misma. Yo quisiera, con la obra de mi vida, agregar un poco mas a la belleza de nuestra tierra.
Magda Frank

NOCHE


 

 

Escribe en Bariloche, 20 de enero

Esta noche, cuando las luces se apagan en las casas vecinas, cuando la gente ya no habla más que en sus sueños, salgo al jardín. El cielo es inmenso, nunca lo había visto tan grande. El pino que levanta su cabeza hacia el cielo, parece estar rezando. Yo también junto mis manos y siento en mí, la paz y la Eternidad.
 
 
Diez días más tarde escribe:
 
Comprendo que la paz es mas divina que la felicidad y que la naturaleza más humana que los hombres.
Magda Frank

MUNDO INTERIOR


 
 
No me gusta hablar de mi vida, sin embargo la expreso casi inconscientemente en mis trabajos. Mis dibujos y mis esculturas dan una imagen fiel de mi pasado. Los miles de croquis, que guardan los cajones de mi taller, son apuntes cotidianos de mis pensamientos, sentimientos. En estos apuntes rápidos, el pincel esta dirigido por la subconciencia, sin el control del cerebro. Si se saben leer, mis dibujos cuentan mucho más de mí de lo que yo podría expresar con palabras. El mundo interior, que se refleja en mis trabajos, se transforma de acuerdo al ambiente que me rodea, según la forma de vida que llevo; esta es la causa de los distintos estilos que se pueden ver en mis esculturas. Cada forma de expresión corresponde a un periodo distinto de mi vida.

MAR


1960

 

En el barco de Buenos Aires a Paris:
El barco se acerca a la costa de Francia. Estoy tranquila y decidida. Me burlo del miedo que me torturaba antes de embarcarme. El mar, las nubes, el sol, la luna me ayuda a recuperar mi fuerza y mi paz. Poco me importa lo que me espera. Quiero dedicarme enteramente a la escultura. Cómo lo lograré, no lo sé. Ya tengo poco tiempo para vivir, no puedo gastarlo en otras cosas.

PARÍS


1960

En 1960, regresé a París para dedicarme únicamente a la escultura. A pesar de mi estado de salud, durante todo el día tallaba la madera y la piedra. La voluntad tiene una fuerza milagrosa. En París, debí hacer frente a dificultades económicas. En un muy pequeño departamento, oscuro, he tallado mis más bellas esculturas en madera y he preparado maquetas que solo después de muchos años de espera, pude realizar en grandes dimensiones.

CEMENTERIO


1961 

 
En Herzogenbuchsee, Suiza, 5 de Agosto de l961
Buscando la tranquilidad Y gracias a ella mi paz,
Tomé esta mañana
El camino hacia el bosque. Mis pasos eran lentos, Mis ojos opacos, No me quedaba Más que una sola imagen De este largo paseo: Un jardín florido En medio de los campos monótonos, Donde las cruces alineadas Velaban el sueño de los muertos. Habitantes de estas lapidas floridas, ¿Quién me dará su lugar? ¡Lo cambio por mi vida! El silencio es total. Quién cambiará con una vagabunda Sin familia, sin país, sin religión, Que no dejará de su vida sino algunas Esculturas inertes Que no lloraran su pérdida, Que no dejará de su vida sino algunas Esculturas inertes Que no llorarán su pérdida, Que no dejarán flores sobre su tumba ¡No quiero que me quemen
Como un perro errante El día que me caiga!
Luchè, he sufrido durante toda mi vida, ¡Tengo derecho a un lugar en la tierra!
 
Magda Frank , Grenoble 1967

LAPIDA


1964

 
Es el 20 de junio, el día de mi cumpleaños. Cumplo cincuenta años. Después de tanta lucha, tantas dificultades, al fin puedo realizar mi primera gran escultura. Cuando llego al puente, bajo el cual pasan los canales, veo en el agua una mancha blanca que brilla, que se acerca. Es un pájaro blanco con sus alas abiertas y sus ojos cerrados. Tan lindo como si estuviese vivo. Siento un escalofrío, es un mensaje…
Una voz dentro de mí, me ordena: Levanta tu cabeza y termina tu primer gran mármol, sea la piedra de la tumba de tu hermano Bela, al que aquí cerca, en Yugoslavia, mataron durante la guerra.
Cuando la escultura está terminada escribo en ella: “Espíritu de la guerra, guarde el recuerdo de mi hermano Bela, torturado a muerte por los nazis”.
https://museomagdafrank.com/

Nacimiento de una Escultura


 

 

“Que frío hace en esta Cantera d`Euvillo, uno de los lugares mas fríos de Francia. El clima es duro, yo tenía a veces mucho frío trabajando de madrugada hasta el atardecer.
Cuando llegue a la pensión, subí lentamente la escalera. A pesar de todo esto, es acá, donde yo encontré el ambiente donde poder expresarme, donde podía traspasar mi mundo en piedra.
He tallado nueve esculturas monumentales en esta piedra color cálido.
Comienzo por elegir una piedra, entre muchas otras, aquella que se pueda cortar en un bloque de tres metros.
La acompaño al taller, donde un gran disco de sierra, silbando, esculpiendo, penetra en la piedra para cortarla en la dimensión que yo he pedido.
Después, le doy algunos golpes con la maza. Su voz, el ruido que produce el golpe, comunica si tiene algún defecto; lo que haría luego que se rompa la piedra durante el trabajo.
Cuando el bello bloque está delante de mí y yo frente a él, comienza el dialogo. Por las líneas derechas definidas, marco los contornos de la escultura, después borro y comienzo nuevamente hasta que el dibujo sobre la piedra pasa a ser la escultura que ya esta definida en mi. Después viene el desbaste. Es lo que más me gusta. Trabajo llena de entusiasmo para hacer brotar la escultura que se encierra en la piedra.
El día llegara cuando tenemos que partir. Se cargaron las esculturas sobre un camión, después subo sobre el camión y lo acompaño. Así ya acompañé dieciocho.
Esculturas monumentales hacia distintas ciudades de Francia, de la frontera Belga hacia la isla de Córcega. Con el corazón triste los abandonaré a su suerte, algunas cosas de mí se quedó en ellas.