NUESTRA HISTORIA

 
La Casa-Museo abrió sus puertas en 1995, cuando  Magda Frank regresa a Argentina para vivir sus últimos años.
En vida, la artista preocupada por el destino de su obra, decide convertir su casa-taller también en museo.
Su Casa-Museo aloja gran cantidad de obras escultóricas, dibujos, manuscritos, recortes de prensa y fotografías. La tarea es preocuparse por su conservación permanente.
En el año 2015 se integra a la colección del Museo el taller del escultor argentino José Fioravanti
MAGDA FRANK:
 
Magda Frank, dotada de una conciencia sobrenatural, con sus heridas como herencia de un pasado humano vergonzoso, emprendió un camino en soledad y silencio. Talló su propia conciencia en la piedra. En los veinte monumentos emplazados, codifica para la eternidad su mensaje. La piedra la ha cautivado y con ella logra entablar un diálogo espiritual. Talla con la convicción de un renacer del hombre signado por el perdón y el amor.
 
Vivió veinte años alejada del universo de lo cotidiano, existiendo monásticamente; llenaba sus días con extensas horas de labor físico, muchas veces tras prolongados ayunos, en canteras inhóspitas y frías. Sin embargo, logra  dejar en sus monumentos un legado para las generaciones venideras.
 
Magda Frank decide recluirse,  entregarse a la austeridad y al silencio; de esta manera logra dedicar cada momento de su vida a construir formas verdaderas, ritmos sinceros provenientes del espíritu, no de recetas mentales que no lograrían más que reflejar el sentimiento egoísta y vanidoso del hombre . Con un enorme gesto de fortaleza, Magda logra dejar de  ser,  no ser más que un vínculo de la creación misma. No es ella quien crea, sino  es la creación misma manifestándose y fluyendo con cada golpe de la maza  embistida , del cincel. Su obra es fruto del trabajo conjunto del espíritu, el profundo misticismo y la sumisión de su físico.

 

Las esculturas arquitectónicas de Magda Frank, son la feliz conjunción de una perspectiva plástica moderna de origen cubista y neo plástica, con un espíritu en el cual resuenan las voces ancestrales americanas. Córdoba Iturburu, Cayetano (La Nación 1955 )
CASA MUSEO MAGDA FRANK, BUENOS AIRES, ARGENTINA
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José Fioravanti

La Casa-Museo, junto a un grupo de personas, ha realizado grandes esfuerzos durante los últimos años y hasta la actualidad en procurando  lograr la conservación, preservación y reivindicación del taller del fallecido escultor José Fioravanti (1896-1977).
José Fioravanti, el más grande escultor argentino que en 1934-1935. logró exponer tener en París (Francia) en el Musée du Jeu de Paume y encontrar un incuestionable lugar en la crítica internacional, que lo situó entre los mayores estatuarios modernos del siglo XX junto a sus pares contemporáneos: Rodin, Mestrovich, Malliol y Bourdelle.
Éste espacio internacional obtenido fue el resultado de la intrínseca nobleza y magnitud que se trasmite en cada una de sus obras, como así del genuino reconocimiento de parte de Leopaldo Marechal, José León Pagano, Ernesto Rodríguez, Félix Pelayo, Enrique Méndez Calzada, George Waldemar, André Dezarrois, entre otros.
Hoy, José Fioravanti continúa en el país con los monumentos más representativos de nuestra república, y tiene su lugar intramuros en la Casa-Museo Magda Frank
Esto se logró con esfuerzo exclusivamente privado, sin ninguna colaboración estatal, rescatándose así una de las más valiosas obras del acervo cultural nacional

Los derechos del autor. 

 


 

El derecho del autor es un derecho humano protegido, como el derecho de propiedad, por el Convenio Europeo de Derechos Humanos (Protocolo n ° 1) y por las constituciones nacionales.

El derecho de autor está protegido por la Ley de Derechos de Autor, Diseños y Patentes ( CDPA ) en el Reino Unido, por el Urheberrechtsgestz (UrG) en Alemania, por la sección 17 del Código de los EE. UU., Etc.

El derecho del autor permite al autor y a sus herederos y legatarios prohibir cualquier reproducción de su obra, ya sea en dos o tres dimensiones, ya sea exacta o incompleta, cualquier comunicación al público.
Existen excepciones en casos limitados, enumerados en las leyes nacionales.
Las prerrogativas morales vinculadas al derecho del autor dan derecho al autor a ser identificado como autor, a oponerse al tratamiento despectivo de la obra oa la falsa atribución.

El derecho del autor pertenece al autor y, después de su muerte, a sus herederos y legatarios . En principio, no pertenece al propietario del trabajo físico, a los museos ni a las personas que han fotografiado el trabajo.